sábado, 9 de enero de 2016

Callan

"Feminista" atacando un belén y robando un niño Jesús.
En España están ocurriendo unos acontecimientos gravísimos que siembran dudas razonables sobre su viabilidad como colectivo, como Estado, como fundamento de una Civilización (pues lo hispano es parte de la esencia de lo Europeo). Es gravísimo que el triunfo de unas ideologías extremistas, populistas y de pseudoizquierda suponga abrir la puerta de entrada, de par en par, al islam. Los acontecimientos bochornosos en Granada, el “alma mora” de la izquierda andaluza y de sus “soberanistas”, los ataques a quienes defienden La Toma, es decir, la Recuperación para Occidente de esta ciudad y de este trozo de España, deben hacernos meditar a todos. Debe haber un profundo suelo en que se ha pactado la alianza entre el izquierdismo radical español y el islam. Por supuesto la base financiera debería investigarse: conocidas son las conexiones entre iraníes y “Podemos”, conocida es la mano larga de los petrodólares wahabistas o saudíes y sus monigotes europeos... Pero también existe un fondo subconsciente: el Odio. Odio a España. Odio a la Cristiandad. Odio hacia ellos mismos (auto-odio) de esta pseudoizquierda que sabe, de sobra, que el Capitalismo es imbatible, es inatacable al menos con sus tradicionales instrumentos (materialismo histórico y dialéctico, leninismo, etc.), obsoletos y válidos para la agitación mas no para la superación del Sistema. El impotente odia al sano, de ahí esta pseudoizquierda que odia cuanto todavía sigue vivo y sano en nuestra Civilización. Las imágenes de esas prostitutas de “Femen” destrozando un belén son idénticas a los cerdos del ISIS arrasando con el arte del Medio Oriente. Los mismos “rojos” que sangran y atacan policías en solidaridad con palestinos no mueven un dedo efectivo en contra de la deslocalización de las empresas nativas, en contra del destrozo del campo y del invierno demográfico de los europeos. No pueden con el sistema Capitalista, pero saben que pueden acabar con la Civilización.



izquierdista asturiano defendiendo la "causa árabe" mientras Las Asturias se hunden en la miseria
El triunfo del podemismo en el Principado de Asturias, donde alzó un importante bastión, hace temer lo peor en lo que se refiere a nuestros signos identitarios: Covadonga, don Pelayo, Monarquía Asturiana... Resulta que los signos identitarios de los asturianos son inseparables de la defensa de la civilización cristiana (europea) y del nacimiento y recuperación de España ante los invasores afrosemitas. De ahí que la izquierda radical, en contra del sentir popular de los asturianos menos ideologizados, odie visceralmente esta simbología, odie esta identidad. Al estilo catalán y vasco, se agarran a proclamas lingüísticas (yo también defiendo y uso el bable, pero como lengua española y no como vehículo para una absurda e hipotética independencia) o consignas “soberanistas”, en mímesis grotesca del abertchalismo vasco o del independentismo de butifarra y atraco a mano armada de Cataluña. Sé, porque lo leo en las redes sociales y foros, que ese populismo de pseudoizquierda odia la identidad asturiana, tanto como la española o como cualquier identidad europea. Callan ante la yihad sexual, recientemente proclamada en Colonia, como callarán ante cualquier avance islamista en nuestro suelo. Y lo hacen en la Patria Querida, en Covadonga, en Oviedo, en Las Asturias que un día se levantaron contra el monstruo depredador, opresor y terrible que vino de Oriente. Callan, y eso no se puede tolerar.

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