domingo, 12 de octubre de 2014

Un País de Tontos del Bote




La situación en las aulas españolas se me antoja insostenible. Estamos recogiendo los frutos de una Ley absurda, la LOGSE engendrada por socialistas y demás fuerzas "progresistas" que, en los años 80 y 90 del pasado siglo dominaban la política, la academia y, en realidad, la sociedad entera. En aquella Ley (y en todas sus derivadas, incluyendo la recién venida LOMCE, salida del horno pepero pero no muy lejana de las otras en su espíritu) difícilmente se podían condensar tantos disparates, y sin embargo los disparates se aplicaron con celo fanático. Ideas fuerza de aquella Ley que destrozó para un siglo el futuro intelectual de España, fueron: Igualdad, Integración, Aprobar sin Esfuerzo.



Los disparates de las reformas educativas de la Democracia, mejor dicho, del Régimen implantado en 1978, fueron muchos, y su análisis merecería un libro entero. Después de muchos años de docencia, no puedo entenderlos exclusivamente como fruto tardío de las ideologías alucinadas y necias del Mayo del 68: "Prohibido Prohibir", "Imaginación al Poder", etc. Es cierto que hubo un stablishment universitario, normalmente vinculado a cátedras de Pedagogía, Psicología Evolutiva y de la Educación, etc. muy adepto a ideas de corte "humanista","libertario", "UNESCO", etc. que, décadas atrás, ya venían magullando los cerebros de quienes leían libros de Didáctica y "Ciencias de la Educación", libros y autores con marchamo de sapiencia foránea: anglosajones, franceses o ginebrinos. Nunca hubo una pseudociencia que tanto daño hiciera a la civilización, y especialmente, al nivel cultural de España, como la pedagogía. Habría que analizar por qué se le concedió tanto poder a esta ciencia. Hoy no tengo tiempo: quizá estaba previsto una vuelta de tuerca en el entontecimiento. Yo poseo también esta especialidad de Pedagogía, y he parido contribuciones epistemológicas sobre conceptos como el de Constructivismo, uno de esos términos tan caros a los pedagogos. Pero, sobre todo, llevo muchos años enseñando, tanto en la Universidad como, fundamentalmente, en Secundaria y Bachillerato... y puedo afirmar que la pedagogía auténtica es artesanal. Se trata de un saber-hacer, un saber-hacer muy humano, en contacto con personas de muy diversa tipología. Ningún principio teórico ni metódico venido de las "Ciencias de la Educación" me ha parecido serio o de utilidad, ni lo he considerado basado en fundamentos sólidos. Pero no es un estudio epistemológico de la Pedagogía lo que quiero hacer aquí, ni tampoco un análisis de sus efectos negativos de la implantación de esta pseudociencia lo que quiero mostrar. Hablo de la peor herencia que los "científicos de la educación" nos dejaron aquí: la erosión del Principio de Autoridad.

Sin Autoridad una civilización y, dentro de esta, una sociedad, está perdida. Una sociedad que consiente que unos mocosos le chillen a un adulto, se rían de un maestro y donde se llega hasta el extremo de agredirle y humillarle es una sociedad enferma. Sin embargo, esta es la enfermedad que acosa a España y que va transformando este país en una sombra de lo que fue. Culturalmente España es hoy el hazmerreír de Europa, una Europa de por sí ya decadente y enferma, lo cual ya es decir. En las aulas, especialmente las de los Centros Públicos, ya casi nadie estudia, pero lo que sucede es que nadie hay con autoridad para hacer estudiar y para hacerse respetar.

Se han prohibido los castigos. Y la más mínima sanción (expulsión) o evaluación negativa (suspensos) es impugnable, cuestionable. Esta situación ¿conduce a algún lado bueno? Las decisiones de un funcionario sin autoridad no valen nada. Es como un soldado desarmado. Con los dientes y a cabezazos aún cabe luchar, pero se pierde la lucha siempre ante el acero acorazado de una sociedad borreguil y masificada. Del lado, precisamente, de los más gamberros y anti-sociales, hay todo un corpus "garantista" de Leyes, Derechos del Menor, Derecho a ser Escolarizado. Y también hay ejércitos ingentes de Orientadores, Inspectores, Psicólogos y "Expertos" que defienden al gamberro más indefendible, pero que apenas sirven para algo. Quien sobraría en una sociedad sana, aquel que sería tachado de inmediato como parásito, como delincuente hostil al trabajo es, por el contrario, el niño mimado de esta sociedad enferma, sociedad que aplica, en contra de los mejores elementos de sí misma, un dogmático "derecho universal a ser escolarizado". Hombretones y mozarronas de dieciséis años siguen escolarizados, a mayor gloria de la Integración Social, a la fuerza, en contra de su deseo y del deseo de su entorno familiar, cuando éste existe. Y con esa obligatoriedad legal, totalitaria, se hace palpable aquello que sólo le importa al sistema: la presencia física de un cuerpo humano aunque éste no colabore en nada y, en cambio, fomente el tráfico de drogas en los centros, el acoso físico y mental a otros chicos, la violencia y la disrupción en las clases. Estos parásitos siempre existieron, y los hay tanto entre los autóctonos como en los emigrantes. Pero el fracaso de la "Integración" totalitaria, y del Derecho sin restricciones a la Escolarización de todo quisqui se hace más sangrante en éste último caso. ¿En qué país se ofrece a los hijos de un recién llegado una educación gratis, con profesores, libros y demás material con un coste cero, además de un salario social y ayudas a la vivienda con la condición de que el menor debe "estar matriculado", haciendo total abstracción de su rendimiento y comportamiento? En un País de Tontos del Bote. Retiramos becas a los mejores de los nuestros, a los que sacan diez, a los que se esfuerzan para que sean mano de obra barata de un país extranjero. Pero damos fondos y ayudas dinerarias –y no sólo educación gratis- a quien se matricula en un centro sólo porque lo impone la Ley, y porque además cobra dinero ¡para que se cumpla la Ley! Enseñanza obligatoria con ayudas económicas y sin contraprestación en materia de notas o actitud. Escolarización que sólo exige el "cuerpo presente" y dádivas otorgadas con criterios racistas a ciertos colectivos ¡para que se cumpla la Escolarización Obligatoria!

 País de Tontos. País de Parásitos. Fin de la Educación en España.


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