sábado, 18 de octubre de 2014

¿Estudias o Trabajas?




No existe ningún argumento serio en contra de que un muchacho con una edad comprendida entre los trece y los dieciséis años no pueda trabajar. Debería hacerlo si el "fracaso" escolar es evidente. Hay miles de casos así en España: muchachos que llevan una larga trayectoria de inadaptación a la vida académica, inadaptación traducida en conductas antisociales en los institutos, acumulación de suspensos, amonestaciones y expulsiones, absentismo, violencia. Por lo visto todo ello es tolerado por las administraciones con tal que el "alumno" esté "escolarizado". Y ¿qué significa "estar escolarizado" dentro de la maquinaria pedagógico-burocrática del Estado? Simplemente, "estar escolarizado" significa que debe existir una constancia documental de que un ser humano menor de edad ha estado dentro de las dependencias de un centro escolar en un cierto horario, matriculado en unas asignaturas que no estudia, desobedeciendo todas las normas, impidiendo a los demás compañeros disfrutar de su "derecho a la educación".

Quien escribe estas líneas sabe, desde hace muchos años, que la prevalencia de un "derecho a la educación" en un individuo incapaz de someterse a la más mínima disciplina supone, de otra parte, la violación más flagrante de ese mismo derecho en cientos de niños y adolescentes de su entorno. Una sola manzana podrida echa a perder todo el cesto, y la necedad de quienes proclaman derechos abstractos, absolutos e incondicionados significa la destrucción efectiva de los derechos concretos, inmediatos de quienes sí cumplen las normas y se esfuerzan por estudiar. Resultado: miles y miles de familias de clase media y trabajadora deben llevar a cabo esfuerzos ímprobos por "salvar" a sus hijos de la degradación imparable en que ha caído la Enseñanza Pública, acudiendo a centros privados y concertados donde todavía se pueden establecer cordones sanitarios contra las manzanas podridas. Porque la presencia de unas pocas manzanas podridas, de las que se pretende su "integración" vía escuela significa la pérdida de nivel académico, erosión de la autoridad del maestro, interrupción de las actividades lectivas, desconcentración y tensiones. Junto a otros inventos nefastos (una Enseñanza Secundaria "Obligatoria", que sigue sonando a mis oídos igual que un "círculo cuadrado", o una "Diversificación Curricular", que suena a mis oídos como exigir mucho a unos chicos y poco a otros, el caso es que "todos aprueben"), tenemos delante éste invento hiperhumanista de la Integración vía la escuela. La Integración por medio de la escuela ha sido la responsable principal del declive cultural, moral y académico de España, convertido en Ley desde la LOGSE. Creo que todas las leyes ulteriores, incluida la nueva LOMCE, heredera del hiperhumanismo destructivo y utópico de aquella, desprenden un tufillo de hostilidad al Trabajo.

Un zascandil de trece o más años, si no quiere o no sirve para estudiar, o si no puede, en pleno uso de razón, adaptarse a unas normas de convivencia, debería estar obligado a trabajar. El trabajo educa tanto o más que la escuela, especialmente en estos casos de "fracasados escolares". El mundo laboral, en el que debería ingresar como aprendiz, le enseñaría la importancia del esfuerzo continuado en una actividad productiva, le enseñaría el verdadero valor del dinero, un dinero que no brota del bolsillo de papá ni de las ayudas sociales de un Estado Providencia. Un dinero que hay que ganarse "con el sudor de la frente" para saber cuánto vale.


Al menos hay una consigna del Socialismo clásico con la que no puedo dejar de estar más de acuerdo: "Quien no trabaje, que no coma". Una sociedad socialista es una sociedad de trabajadores, no un rebaño de asistidos. Un antiguo ministro de Educación del  gobierno PSOE, Ángel Gabilondo, manifestó su deseo de extender la obligatoriedad de la enseñanza a los dieciocho años. Esto va en la línea del progresismo disparatado que nos hace retroceder a un estado subhumano.


¿No ha causado destrozos la obligatoriedad hasta los dieciséis? Pues si nos gusta el caldo, tomemos dos tazas. Tenemos un Estado asistencial que mantiene abiertas unas aulas-basura, donde estudiantes (en el sentido estricto de personas que estudian) y maestros son amenazados, sufren un menoscabo, una pérdida de sus derechos constitucionales (derecho a la educación, derecho al honor, derecho a la integridad de las personas) más fundamentales en aras de implantar, de manera totalitaria, un derecho absurdo. El derecho a que una persona que ya es mayor y que se ha ganado a pulso la pérdida de sus privilegios, sea "escolarizada" con calzador, si pedirle nada a cambio, aun en detrimento de la normal escolarización y enseñanza de los demás, que sí son merecedores de ayudas y servicios. El socialismo ya no existe salvo como ideología totalitaria fundada en unos "Derechos Humanos", que hacen las veces más bien de punto religioso de convergencia de todas las ideologías decimonónicas, reducidas al nivel de detritus, pero fosilizadas como núcleo duro totalitario. Un joven que ya puede ser, biológicamente, un padre o una madre, que rechaza la educación que gratuitamente se le ofrece, un joven lleno de fortaleza física y, si no se droga, quizá pletórico de salud y vigor ¿por qué no debería trabajar? ¿Por qué no educarse en el trabajo y así aprender a ganarse el pan? Ahora el socialismo ha sustituido el "quien no trabaje que no coma" por esta otra divisa: "que coman todos, y más aquellos que no trabajan ni piensan hacerlo en toda su vida". Una izquierda progresista, un detritus de la ideología socialista, libertaria, liberal, socialcristiana, etc., ha convertido la categoría de Trabajo en un demonio al que se debe mostrar toda la hostilidad. En el fondo, se trata de la hostilidad veterotestamentaria, judaica, hacia el trabajo: "trabajarás con el sudor de tu frente". Una hostilidad judaica que se extiende incluso a la maternidad ("parirás con dolor"). Nos hemos ganado a pulso la decadencia moral y demográfica en España y en Europa: odiamos trabajar, odiamos ser madres. Así nos va. En el fondo, hemos sido "educados".

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada